El premio Nobel es el reconocimiento más importante que puede obtener un científico. Desde 1901 se han entregado de forma casi ininterrumpida los premios Nobel de Física, Química, Medicina, Literatura, Paz. Y a partir de 1969 se añadió el Premio Nobel de Economía.
Los Nobel premian a aquellas personas que “han otorgado un gran beneficio a la humanidad”. Pero toda ceremonia de entrega de premios con suficiente prestigio tiene una copia satírica; y los premios Nobel no son una excepción. Desde 1991, cada año se entregan diez premios alternativos, llamados Premios Ig Nobel, a científicos que han conseguido “logros inusuales o triviales”.
Al principio este reconocimiento se otorgaba a esas investigaciones “que no pueden o no deben reproducirse”. En la actualidad el premio conserva esta vertiente de humor y sátira, pero han añadido una faceta divulgativa. Por este motivo el nuevo lema, o el nuevo objetivo de estos premios es “honrar los logros que primero hacen reír a la gente y luego les hacen pensar”.
Gran parte del éxito de los Ig Nobel se debe a su rocambolesca ceremonia de entrega de premios. Los premios en sí son anunciados y entregados en su mayoría por ganadores del Premio Nobel. Durante la ceremonia se encadenan gags de humor, chistes recurrentes, personajes pintorescos, lanzamiento de aviones de papel al escenario…

La ceremonia tiene un “guardián de la escoba”, que se encarga de barrer los aviones de papel del escenario. Este puesto oficial lo ha ocupado siempre el profesor Roy J. Glauber, pero en el año 2005 no pudo asistir por culpa de un viaje para recoger un auténtico Premio Nobel de Física.
Otro científico que es necesario señalar es Andre Geim, que recibió el Premio Ig Nobel en el año 2000 por hacer levitar una rana mediante magnetismo, y que en el año 2010 recibió un Premio Nobel de Física por su trabajo sobre las propiedades del Grafeno. Andre Geim es la única persona que ha ganado un Premio Nobel y un Premio Ig Nobel.

Cada año se entregan 10 Premios Ig Nobel, pero la temática de los estudios ganadores va rotando cada año. Las temáticas incluyen a los ya conocidos temas de los Premios Nobel como química, medicina, física, literatura, paz y economía; pero también añaden otros estudios muy dispares en campos como ingeniería, comunicación, educación, cardiología, arte, ecología, transporte, acústica…
Los ganadores se anunciaron en la 33ª Primera Ceremonia anual del Premio Ig Nobel y fueron los siguientes:
El premio de Química y Geología se entregó a Jan Zalasiewicz “por explicar por qué a muchos geólogos les gusta lamer rocas”, y su estudio fue llamado “Comiendo fósiles».
El propio galardonado explicó que las partículas minerales que forman las rocas se pueden investigar mejor en una superficie húmeda que en una seca, por lo que lamer las rocas hace que sean más fáciles de identificar en el campo.
El premio de Literatura fue otorgado a Chris Moulin, Nicole Bell, Merita Turunen, Arina Baharin y Akira O’Connor “por estudiar las sensaciones que sienten las personas cuando repiten una sola palabra muchas, muchas, muchas, muchas, muchas, muchas, muchas veces«.
El Jamais vu es un fenómeno opuesto al déjà vu, es decir, consiste en tener la sensación de que una cosa que sabemos que nos es familiar, la sentimos como desconocida. En este estudio, este fenómeno se consigue a partir de repetir muchas veces una palabra. Después de unos segundos, la palabra que conocemos parece perder su significado.
El premio de Ingeniería mecánica fue otorgado a Te Faye Yap, Zhen Liu, Anoop Rajappan, Trevor Shimokusu y Daniel Preston, «por reanimar arañas muertas para usarlas como herramientas mecánicas«.
Los llamaron Necrobots («Necro-«, muerto i «-bots«, robots) y se aprovecha del mecanismo que usan las arañas para caminar. Este mecanismo depende de la presión hidráulica, en lugar de la fuerza de los músculos, para extender sus patas. El sistema mecánico da como resultado una pinza «necrobótica» que en estado natural está cerrada, y que puede abrirse al aplicar presión, levantando hasta el 130% de su propio peso.

El premio de Comunicación fue otorgado a María José Torres-Prioris, Diana López-Barroso, Estela Càmara, Sol Fittipaldi, Lucas Sedeño, Agustín Ibáñez, Marcelo Berthier y Adolfo García «por el estudio de la actividad mental de personas expertas en hablar al revés«.
Este estudio es pionero en el campo de la neurolingüística, el estudio de los mecanismos del cerebro que facilitan el conocimiento, la comprensión y la adquisición del lenguaje. El estudio publicado en la revista Nature analizó a dos hablantes nativos de español con «una capacidad excepcional para invertir palabras y oraciones».
El premio de Medicina fue otorgado a Christine Pham, Bobak Hedayati, Kiana Hashemi, Ella Csuka, Tiana Mamaghani, Margit Juhasz, Jamie Wikenheiser y Natasha Mesinkovska, «por utilizar cadáveres para explorar si existe un número igual de pelos en cada una de las dos fosas nasales de una persona«.
El título de este estudio resume a la perfección el objetivo de los premios Ig Nobel: “honrar los logros que primero hacen reír a la gente y luego les hacen pensar”. Quizás la risa no es lo que genera este título tan macabro, pero seguro hace pensar a los lectores.
¿Por qué alguien va a querer contar los pelos de la nariz de un cadáver? El objetivo real de este estudio es investigar qué sucede a las personas con alopecia. La alopecia no solo afecta al pelo de la cabeza, sino que puede afectar a todo el cuerpo, incluyendo cejas, pestañas, axilas y también el pelo de la nariz.
Las personas con alopecia son más propensas a contagiarse de enfermedades respiratorias por la pérdida de la protección que dan los pelos de la nariz. Y por si os lo estáis preguntando, la respuesta es de 120 a 122 pelos por fosa nasal en la población general.
El premio de Nutrición fue otorgado a Homei Miyashita y Hiromi Nakamura, «por sus experimentos para determinar cómo los palillos electrificados pueden cambiar el sabor de los alimentos«.
Los investigadores propusieron un método para detectar el gusto eléctrico, que definen como la sensación que se produce al estimular la lengua con una corriente eléctrica, para poder determinar si el sabor de los alimentos y las bebidas puede cambiar mediante el uso de un sabor eléctrico.
El premio de Educación fue otorgado a Katy Tam, Cyanea Poon, Victoria Hui, Wijnand van Tilburg, Christy Wong, Vivian Kwong, Gigi Yuen y Christian Chan, «por estudiar metódicamente el aburrimiento de profesores y alumnos«.
Estos investigadores cuantificaron si el aburrimiento engendra más aburrimiento. El objetivo era demostrar el impacto que tiene el aburrimiento de los docentes en la motivación de los estudiantes durante las clases. Descubrieron que si los alumnos tenían la sensación de que el profesor se estaba aburriendo, ellos experimentaban un mayor aburrimiento, aunque el profesor no esté realmente aburrido.
El premio de Psicología fue otorgado a Stanley Milgram, Leonard Bickman y Lawrence Berkowitz «por experimentos en una calle de la ciudad para ver cuántos transeúntes se detienen a mirar hacia arriba cuando ven a extraños que están mirando hacia arriba«.
Este estudio sobre el comportamiento social se realizó con distintos grupos de «señuelos» de distintos tamaños para ver la respuesta de los transeúntes en una calle concurrida.
A medida que aumentó el tamaño del grupo, una mayor proporción de transeúntes adoptó el comportamiento de la multitud.

El premio de Física fue otorgado a Bieito Fernández Castro, Marian Peña, Enrique Nogueira, Miguel Gilcoto, Esperanza Broullón, Antonio Comesaña, Damien Bouffard, Alberto C. Naveira Garabato y Beatriz Mouriño-Carballido, «por medir hasta qué punto la actividad sexual de las anchoas afecta la mezcla del agua del océano«.
El estudio es todo lo que uno puede imaginar al leer el título. Es un estudio de dinámica de fluidos de la mezcla intensa del agua en la parte superior del océano debido a grandes agregaciones de peces en época de desove.
El artículo publicado en Nature encontró que la disipación turbulenta se eleva de 10 a 100 veces cada noche debido a la actividad natatoria de grandes agregaciones de anchoas que se reúnen regularmente.

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