El falso pulgar de los pandas

Si nos guiamos por su nombre, podríamos pensar que el oso panda y el panda rojo forman parte de la misma familia de animales. Pero la realidad es que los pandas rojos están más emparentados con los mapaches y las comadrejas. Pero realmente ambos animales sí que tienen una característica en común, ambos poseen “pulgares falsos” que usan para agarrar el bambú.

Durante su evolución, estas dos especies han desarrollado de forma independiente un hueso de la muñeca alargado y agrandado que actúa como falso pulgar.

La dieta de estos animales consiste casi en su totalidad de hojas de bambú, pero también se alimentan de pequeños mamíferos, aves, huevos, bellotas, flores y algunos frutos.

Los científicos creen que el panda rojo (Ailurus fulgens) desarrolló este pseudo-pulgar para poder desplazarse mejor por los bosques, ya que les proporcionaba un mejor agarre a las ramas de los árboles. Más tarde, el panda rojo se adaptó para consumir una dieta basada en el bambú, y el falso pulgar le sirvió para manejar mejor esta planta.

Este proceso evolutivo se llama exaptación, y consiste en una estructura que originalmente evolucionó para adaptarse a unas condiciones concretas; y que luego fue utilizada para una nueva finalidad.

Por otro lado, se cree que el oso panda (Ailuropoda melanoleuca) desarrolló el pulgar falso al mismo tiempo que se adaptaba para tener una dieta basada en el bambú. Este nuevo pseudo-pulgar le permitió un movimiento similar al de una pinza, que le ayuda a agarrar mejor las hojas de bambú.

Estas dos especies han seguido caminos evolutivos distintos desde hace más de 40 millones de años, pero han terminado habitando los bosques de bambú de la misma región del planeta. Su dieta ha guiado su evolución hasta converger en una estructura similar, un pulgar totalmente preparado para su función.


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